

La hidradenitis supurativa, al igual que otras enfermedades inflamatorias de la piel como la psoriasis, no solo impacta la dermis, sino que también puede causar inflamación en otros órganos y áreas del cuerpo, incluyendo el hígado y los vasos sanguíneos. Esto aumenta el riesgo de desarrollar patologías asociadas como hígado graso, diabetes, obesidad o enfermedades cardiovasculares.
Por esta razón, en la Unidad de Hidradenitis del Grupo Derma Aid, adoptamos un enfoque integral para el tratamiento de esta enfermedad. Además de atender las lesiones cutáneas, es crucial gestionar las comorbilidades asociadas, con el objetivo de mejorar la salud general del paciente. Nuestra unidad se destaca por liderar este abordaje integral, empleando métodos avanzados para detectar y manejar los riesgos de salud adicionales, como el cardiovascular, en pacientes con hidradenitis supurativa.
La hidradenitis supurativa se clasifica como un trastorno inflamatorio de la piel, distinguido por la formación de nódulos y abscesos que recuerdan a las lesiones acneicas, situados en los folículos pilosos cercanos a las glándulas sudoríparas apocrinas. Estas glándulas, responsables de secretar sustancias como lípidos, cera y feromonas, se localizan principalmente en áreas del cuerpo donde hay mayor fricción y sudoración, tales como las axilas, las ingles, los genitales, la región perianal, los glúteos y el área submamaria.
Este padecimiento se considera uno de los más devastadores en cuanto al bienestar emocional y al disfrute de una vida plena. Investigaciones en la materia han establecido que el daño que inflige la hidradenitis supurativa en el día a día de los pacientes puede ser equiparable al provocado por enfermedades crónicas graves como la diabetes mellitus, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), afecciones cardíacas o incluso el cáncer. Además, frecuentemente conduce a estados depresivos, incremento de la ansiedad, trastornos sexuales y otros problemas de índole psicológico, debido a las barreras que enfrentan los individuos afectados al interactuar en sus círculos sociales y laborales.
La hidradenitis supurativa es una afección compleja cuyas causas se entrelazan en una red de factores inmunológicos, ambientales, hormonales, farmacológicos y genéticos. Comprender estos factores puede ser clave para el desarrollo de estrategias de tratamiento y prevención efectivas.
La Hidradenitis Supurativa se presenta con síntomas distintivos que suelen facilitar un diagnóstico rápido en consulta. Sin embargo, el uso de técnicas adicionales como pruebas de imagen avanzadas es esencial para una detección temprana y precisa de la enfermedad, mejorando así las opciones y la efectividad del tratamiento.
Los síntomas de la hidradenitis supurativa se manifiestan principalmente a través de lesiones cutáneas inflamatorias que pueden variar en severidad y extensión. La enfermedad se distingue por el desarrollo de nódulos subcutáneos que, al ser palpados, generan un dolor intenso debido a la obstrucción y posterior ruptura de los folículos pilosebáceos en áreas propensas del cuerpo.
Estos nódulos inflamados, comúnmente referidos como ‘nacidos’, no solo son dolorosos, sino que también pueden causar prurito y la emisión de un exudado seropurulento, que tiende a ser viscoso y maloliente. Este líquido inflamatorio puede provocar la creación de tejido fibroso y dejar cicatrices permanentes en la piel, así como la formación de comedones simples y dobles, y canales inflamatorios conocidos como fístulas y túneles subcutáneos.
Las lesiones nodulares se presentan como masas sólidas y redondas, con un tamaño considerablemente mayor que el acné común. Se encuentran en capas profundas de la dermis y suelen ser extremadamente sensibles y dolorosas al mínimo contacto o presión.
Estas lesiones son palpables y menos firmes que los nódulos, conteniendo un material inflamatorio que puede drenar hacia la superficie cutánea o infiltrarse más profundamente en la dermis. Se caracterizan por su tamaño, que supera al de las típicas pústulas acneicas, y por el dolor que generan.
Las fístulas representan un estadio más avanzado de la enfermedad, donde se establece una comunicación anormal entre dos o más abscesos. Estas lesiones son profundas y dejan cicatrices visibles y crónicas en la piel, acompañadas de inflamación y dolor persistente.
Los túneles son trayectos que interconectan las lesiones de hidradenitis supurativa, expandiendo su área de afectación. Estos pasajes subdérmicos favorecen la formación de tejido cicatrizal y fibrosis, complicando aún más el cuadro clínico del paciente.
Cada uno de estos síntomas y manifestaciones puede evolucionar y complicarse si no se recibe el tratamiento adecuado, enfatizando la importancia de una atención médica temprana y especializada para los pacientes que sufren de hidradenitis supurativa.
El proceso diagnóstico de la hidradenitis supurativa suele ser directo, dada la naturaleza distintiva de las lesiones que son típicas de esta enfermedad. En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica detallada sin la necesidad de pruebas adicionales. Un dermatólogo con experiencia en hidradenitis supurativa considerará principalmente tres criterios para el diagnóstico:


La presencia de abscesos, nódulos, fístulas y cicatrices es indicativa de hidradenitis supurativa. Estas lesiones son generalmente claras y distintivas para un dermatólogo durante el examen físico.
Las lesiones suelen encontrarse en áreas donde la piel es propensa a la fricción y el sudor, como las axilas y las ingles, aunque también pueden presentarse en los senos, la zona anogenital y los glúteos.
Los pacientes suelen reportar que las lesiones son recurrentes o que han persistido durante un tiempo prolongado, lo cual es un indicador clave de la naturaleza crónica de la enfermedad.
En base a estos hallazgos clínicos, se utiliza la Escala de Hurley para clasificar la enfermedad en uno de tres estadios:
Se caracteriza por la presencia de nódulos aislados y dolorosos, sin signos de tractos sinusales o cicatrices severas.
Se observan múltiples abscesos y nódulos, con formación de cicatrices y trayectos fistulosos debido a lesiones recurrentes en las mismas zonas.
En este estadio avanzado, los abscesos y nódulos son extensos y están acompañados de fístulas y túneles subcutáneos que drenan y pueden dejar cicatrices prominentes.
La hidradenitis supurativa no solo afecta la piel, sino que también se ha observado que conlleva un riesgo elevado de padecer otras condiciones médicas, particularmente de índole inflamatoria, que trascienden los límites dermatológicos. En el Grupo DermaAID, se presta especial atención a estas comorbilidades para proporcionar un abordaje holístico al paciente. Se ha identificado que la hidradenitis supurativa puede estar asociada a diversas enfermedades sistémicas.
Existen similitudes patogénicas entre la hidradenitis supurativa y enfermedades inflamatorias del intestino, como la enfermedad de Crohn, que pueden manifestarse con lesiones cutáneas semejantes a las de la hidradenitis.
Las personas con hidradenitis supurativa tienden a presentar una prevalencia más alta de resistencia a la insulina y diabetes mellitus, una correlación que también se ha observado en pacientes con psoriasis.
Un porcentaje significativo de pacientes con hidradenitis supurativa presenta niveles elevados de colesterol LDL (conocido como el «colesterol malo») y triglicéridos, situándolos en una posición de mayor vulnerabilidad a patologías cardiovasculares.
El síndrome metabólico es una constelación de condiciones proinflamatorias que incluye obesidad abdominal, resistencia a la insulina, hipertensión arterial y aterosclerosis. Esta agrupación de factores de riesgo es más común en individuos con hidradenitis supurativa, incrementando su probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.
Los individuos afectados por hidradenitis supurativa presentan un riesgo incrementado de sufrir eventos cardiovasculares graves, como infarto de miocardio o accidentes cerebrovasculares (ictus). Esta asociación es similar a la observada en pacientes con psoriasis y es una de las comorbilidades que se monitorean y gestionan activamente en el Grupo DermaAID. Es esencial para los profesionales de la salud que tratan a pacientes con hidradenitis supurativa reconocer y evaluar estas comorbilidades. Un enfoque multidisciplinario que contemple estas asociaciones es fundamental para garantizar un tratamiento integral y mejorar el pronóstico y la calidad de vida del paciente.


El abordaje terapéutico de la hidradenitis supurativa está intrínsecamente ligado a un diagnóstico temprano. La identificación precoz de esta afección puede simplificar el tratamiento y conducir a una mejor evolución y respuesta del paciente.
Frecuentemente se recurre a los antibióticos, tanto orales como tópicos, en las primeras etapas del tratamiento. Estos fármacos son eficaces para controlar las infecciones bacterianas y mitigar la inflamación que contribuye a la acumulación de pus en las lesiones.
Por su potente acción antiinflamatoria, los corticoides son recomendados para aliviar el dolor, disminuir la hinchazón y ralentizar la progresión de los abscesos y nódulos. Se administran tanto en forma oral como mediante inyecciones intralesionales, donde la ecografía juega un papel crucial para asegurar la precisión en la aplicación del tratamiento.
Los retinoides orales, comúnmente utilizados en el manejo del acné, ayudan a prevenir la obstrucción de los folículos pilosebáceos. En casos de hidradenitis, las dosis pueden ser superiores a las utilizadas para el acné, y deben ser cuidadosamente ajustadas y monitoreadas por un dermatólogo.
Dada la componente inmunológica de la hidradenitis, que provoca una respuesta anormal del sistema inmune, los inmunosupresores e inmunomoduladores son empleados para contener la agresividad de esta reacción.
Los agentes biológicos tienen la capacidad de intervenir selectivamente en procesos celulares específicos. En la hidradenitis, existen fármacos que inhiben el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa), una citoquina que está implicada en la inflamación crónica y también afecta la actividad de los queratinocitos. Estos tratamientos pueden ser eficaces tanto en la gestión de las lesiones existentes como en la prevención de nuevas.
En mujeres donde los factores hormonales parecen influir en la aparición y progresión de la enfermedad, los anticonceptivos orales pueden ser una opción terapéutica para regular dichas influencias hormonales.
Los medicamentos antiandrógenos, frecuentemente utilizados en el tratamiento de la alopecia, pueden ser beneficiosos para aquellos pacientes en los que la actividad androgénica contribuye al desarrollo de la hidradenitis.
La intervención quirúrgica se reserva para casos en los que es necesario drenar abscesos grandes o para eliminar tejido afectado que no responde a otros tratamientos, así como para reparar fístulas o mejorar las cicatrices resultantes de lesiones graves.
Cada uno de estos tratamientos puede ser adaptado a las circunstancias individuales del paciente, y en muchos casos se requiere un enfoque combinado para manejar la enfermedad de manera efectiva. Además de estas intervenciones médicas, es fundamental el apoyo psicológico y el consejo en el estilo de vida, como la nutrición adecuada y el cese del tabaquismo, para manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los afectados por la hidradenitis supurativa.
Aunque es común que las enfermedades inflamatorias crónicas se asocien con bajos niveles de vitamina D, no existe evidencia de que la suplementación con vitamina D mejore directamente la hidradenitis supurativa. En cuanto al gluconato de zinc, algunos dermatólogos lo prescriben como un complemento terapéutico ante la presencia de un déficit de zinc en pacientes seleccionados, pero debe considerarse como una terapia complementaria y no como tratamiento primario.
La hidradenitis supurativa es una enfermedad crónica que, aunque no tiene cura, puede ser gestionada adecuadamente con ciertas pautas y recomendaciones. Estos consejos están orientados a controlar la enfermedad y minimizar su impacto en la calidad de vida.
Es crucial buscar atención médica especializada lo antes posible. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado son esenciales para controlar los síntomas, mejorar el curso de la enfermedad y prevenir complicaciones graves.
Mantener un peso saludable y evitar el tabaco son dos factores clave. El sobrepeso, la obesidad y el tabaquismo pueden exacerbar los síntomas y agravar la enfermedad debido a su naturaleza proinflamatoria. Adoptar una dieta balanceada y realizar actividad física regularmente son medidas recomendables, así como dejar de fumar si se tiene este hábito.
Evitar prendas ajustadas y tejidos sintéticos es importante para reducir la fricción y la acumulación de sudor, que pueden desencadenar brotes de la enfermedad. Se recomienda el uso de ropa hecha de materiales naturales como el algodón, el lino o el hilo, que son más suaves y permiten una mejor transpiración de la piel.
La depilación láser puede ser una opción para tratar áreas recurrentemente afectadas. Este método puede ayudar a eliminar los folículos pilosos en los que se forman comúnmente los abscesos. Consulta con tu dermatólogo si este tratamiento es adecuado para tu caso.
Aunque el estrés emocional y la ansiedad no causan directamente la hidradenitis supurativa, pueden desencadenar brotes y empeorar los síntomas. Es importante encontrar formas de manejar el estrés, ya sea a través de técnicas de relajación, ejercicio, terapia psicológica o actividades que promuevan el bienestar emocional.
Siguiendo estos consejos y manteniendo una comunicación abierta y regular con tu especialista, puedes gestionar de manera más efectiva los síntomas de la hidradenitis supurativa y mejorar tu calidad de vida.
Si te encuentras en Quito y buscas un tratamiento especializado y efectivo para la hidradenitis supurativa, el Grupo Derma AID es tu mejor opción. Contamos con un equipo de dermatólogos expertos dedicados al diagnóstico, manejo y tratamiento de esta compleja condición.


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