

Dr. Víctor Hugo Pinos
Especialista en Dermatología
Mi experiencia en el Congreso Nacional de Dermatología 2025: Innovación y conocimiento en el corazón de Quito
El pasado agosto, del 21 al 24, tuve el honor de participar en el Congreso Nacional de Dermatología celebrado en nuestra hermosa ciudad de Quito. Fueron cuatro días intensos, llenos de aprendizaje, intercambio de experiencias y, sobre todo, de reafirmar mi compromiso con la dermatología de vanguardia que practicamos en Grupo Derma Aid.
Un escenario para compartir conocimiento especializado
Alopecias poco frecuentes: más allá de lo común
En mi primera ponencia, abordé un tema que, aunque menos visible en los libros de texto, afecta profundamente la vida de quienes lo padecen: las alopecias poco frecuentes. Todos conocemos la alopecia androgénica o la areata —las que vemos con regularidad en consulta— pero existe todo un universo de pérdidas capilares que permanecen en las sombras del diagnóstico, a menudo confundidas o simplemente ignoradas.
Durante mi presentación, llevé a los asistentes a través de casos que raramente aparecen en nuestra práctica diaria, pero que cuando lo hacen, exigen toda nuestra expertise. Hablé sobre el lupus cutáneo crónico y su devastador efecto en el cuero cabelludo. Analicé la tricoteiromanía, donde la frontera entre dermatología y salud mental se difumina. Abordé las alopecias infantiles, incluyendo el síndrome de anágeno corto y el síndrome de anágeno suelto, y exploré condiciones como el Síndrome de Christi-Siemens-Touraine.
Cada una de estas condiciones requiere más que conocimiento teórico: exige un ojo clínico entrenado, paciencia diagnóstica y, sobre todo, empatía. Compartí casos reales de pacientes que han llegado a Derma Aid después de meses —a veces años— de incertidumbre, mostrando cómo un diagnóstico certero y un plan terapéutico personalizado pueden transformar no solo el aspecto de una persona, sino su confianza y bienestar emocional.
La diferencia entre la progresión irreversible y la preservación capilar muchas veces se mide en la capacidad de reconocer lo poco frecuente cuando se presenta frente a nosotros.
La respuesta de mis colegas fue extraordinaria. Las preguntas que surgieron después de la ponencia evidenciaron el interés genuino por estos casos complejos y la necesidad de seguir educándonos en condiciones que, aunque raras, merecen toda nuestra atención.
Inteligencia Artificial: el futuro ya está aquí
Mi segunda participación giró en torno a un tema que está revolucionando la medicina: la inteligencia artificial en dermatología, específicamente en la detección temprana del cáncer de piel.
Presenté cómo en Derma Aid hemos comenzado a integrar herramientas de IA que nos permiten analizar lesiones cutáneas con una precisión cada vez mayor. Estas tecnologías no reemplazan el criterio médico —y esto lo enfaticé repetidamente— sino que lo potencian, actuando como un segundo par de ojos altamente entrenados.
Mostré algoritmos de deep learning capaces de identificar patrones en dermatoscopia que podrían pasar inadvertidos incluso para dermatólogos experimentados. Hablé sobre la importancia de la detección temprana del melanoma y cómo estas herramientas pueden salvar vidas al identificar lesiones sospechosas en estadios iniciales.
Lo más emocionante fue ver cómo mis colegas, algunos inicialmente escépticos sobre la tecnología, comenzaron a visualizar las posibilidades. La inteligencia artificial no es el enemigo de la medicina humanizada; es, por el contrario, una aliada que nos permite dedicar más tiempo a lo verdaderamente importante: nuestros pacientes.
Más allá de las ponencias: conexiones humanas
Un congreso no se trata solo de las presentaciones formales. Los momentos entre sesiones, los cafés compartidos con colegas de todo el país, las conversaciones espontáneas en los pasillos… todo eso forma parte de la riqueza de estos encuentros.
Tuve la oportunidad de conectar con dermatólogos de Guayaquil, Cuenca, Ambato y otras ciudades, cada uno con sus propias experiencias y desafíos. Escuchar cómo abordan casos complejos en contextos diferentes me recordó que, aunque la ciencia es universal, la medicina siempre es local y profundamente humana.
Llevando el conocimiento de vuelta a Grupo Derma Aid
Regresar a nuestra clínica después de estos cuatro días significó volver con la mente llena de ideas nuevas, conexiones establecidas y un renovado compromiso con la excelencia. Cada congreso es una oportunidad para crecer, para cuestionar nuestras prácticas y para incorporar lo último en evidencia científica a nuestro quehacer diario.
En Derma Aid, creemos firmemente que la educación continua no es un lujo, es una responsabilidad. Nuestros pacientes merecen profesionales actualizados, curiosos y comprometidos con ofrecer lo mejor de la dermatología moderna.
Mirando hacia el futuro
El Congreso Nacional de Dermatología 2024 fue un recordatorio de por qué elegí esta especialidad. Cada día presenta nuevos desafíos, cada paciente es único, y la tecnología abre puertas que hace pocos años parecían ciencia ficción.
Las alopecias poco frecuentes seguirán siendo un área de interés y estudio para mí. La inteligencia artificial continuará evolucionando, y nosotros debemos evolucionar con ella, siempre manteniendo al paciente en el centro de todo lo que hacemos.
Agradezco a los organizadores del congreso por la oportunidad de compartir mi experiencia, a mis colegas por su receptividad y entusiasmo, y especialmente a mi equipo en Derma Aid, que hace posible que dediquemos tiempo a estas actividades académicas que nos enriquecen como profesionales y como personas.
La dermatología ecuatoriana está en un momento emocionante. Y desde Quito, desde Derma Aid, seguiremos contribuyendo a escribir su historia.


